La última función

El confinamiento al que nos hemos sometido como consecuencia de la pandemia ha afectado particularmente al mundo del teatro como quizá nunca antes. Ese aislamiento puede ser físico, pero jamás será emocional ni social.

Este proyecto parte de la idea de colaborar con artistas en distintos lugares del mundo para compartir ese sentimiento en común que nos detona el temporal coma de las artes escénicas. A partir del texto manifiesto que Roland Schimmelpfennig dió a conocer en Europa al principio de la pandemia. El ensamblaje de todas las piezas fue un proceso muy emocional que parecía ser guiado por el mismo espíritu del Teatro. El resultado es lo que presentamos en este ensayo audiovisual esperando que, al verlo, tanto creadores escénicos como espectadores sepamos que tenemos una dura batalla por delante, pero el regreso de todos nosotros a ese espacio sagrado es más fuerte que cualquier calamidad propiciada por el virus.