“La perdida de la memoria frustra nuestra capacidad de aprehender del mundo, por esta incapacidad reincidimos en historias circulares donde la meta fue el punto de salida. En el arte el olvido es un tirano que condena.
En un momento histórico en donde la globalización parece permear todos los ámbitos, debemos tener muy presente que se ha recorrido un gran trecho en la producción fotográfica mexicana que durante décadas estuvo anclada a referencias nacionalistas folclóricas, y que gracias a la generación experimental de los setentas y a la madurez de la generación construida de los ochentas ubicaron nuevos horizontes más panorámicos en el imaginario de lo mexicano.
Esas generaciones a su vez pavimentaron el desarrollo de la generación neo vanguardia mexicana de los noventas. La puesta en escena, la narrativa, la autorepresentación, el acomodo de objetos inanimados eran para entonces el discurso de avanzada en este imaginario mexicano de entre siglos.
A manera de estafeta ideológica los autores mexicanos que surgen en este siglo transitan con gran soltura dentro de diversas estrategias de producción con imágenes cargadas de simbolismos, que reconcentran, reconstituyen, parafrasean y abrevan de equivalentes históricos como puntos de partida.
En este periodo específico las imágenes de estos autores son una negación de la realidad inmediata, presenciamos de primera intención imágenes disléxicas, en atmósferas aparentemente crípticas y fronterizas que podemos equivocadamente catalogar como de interioristas, individualistas, ensimismadas, autistas, egoístas, fantasiosas e imaginativas.
¿Pero que acaso la búsqueda de exteriorizar lo más profundo del ser no es en sí, el misterio de lo sagrado y de la transcendencia? Quizá debemos penetrar en estas imágenes de visión no convencional para capturar la realidad como jamás habíamos sido capaces de verla y entenderla por nuestra insistente premura visual de conocer el mundo a partir de lo conocido.
Si nuestra vista permanece fija en este nuevo horizonte podremos concluir que en el aquí y el ahora de la fotografía mexicana se está gestando una nueva generación de creadores, que sin duda serán referente para las nuevas generaciones, pero esto solo la madurez de las propuestas, el tiempo y la memoria lo dictará.” |