Después de inaugurar hace algunos meses la edición 2007 el Festival Creativo para Niños y Jóvenes Papirolas, el Ballet Folclórico Infantil de la Universidad de Guadalajara regresará a los escenarios, ahora, para ofrecer sus funciones anuales. El Teatro Diana, recinto que por tercera ocasión albergará el zapateado de este grupo, se cubrirá de colores y ritmos del folclor mexicano sumados al encanto y habilidad de los pequeños bailarines.
El Ballet Folclórico Infantil cumple 34 años de fomentar y difundir la tradición dancística a las nuevas generaciones. Durante años, la compañía se limitó a repetir las coreografías del ballet de adultos y no fue hasta hace poco, que se comenzó a trabajar en números especialmente montados para el grupo de niños.
Este año, las jaranas, los bailes mestizos y las bombas yucatecas marcarán el compás al que bailarán los casi 130 niños que conforman la agrupación que desde hace quince años dirige David Jimenez. El director, también bailarín, incluso tuvo que viajar a tierra sureña para realizar la investigación necesaria para el montaje.
“Queríamos empezar a ensayar Yucatán desde 2005 y presentarlo en 2006, pero no se pudo”, confiesa Jimenez y agrega que “hoy en día los niños son muy despiertos a comparación de generaciones anteriores y ellos mismos te dan la pauta de lo que necesitan en el baile”.
Acompañados por una orquesta de música de la región y por el Coro de la Universidad de Guadalajara, los jóvenes bailarines harán gala de un nuevo vestuario, confeccionado y decorado por artesanos yucatecos.
Además del folclor de la cuna Maya, el ballet presentará, como ya es tradición, un repertorio extendido de danzas de diversas regiones de Jalisco.
El grupo se renueva constantemente, sobre todo en las filas de los principiantes, quienes están distribuidos en tres diferentes grados para recibir su primera formación como bailarines de danzas folclóricas mexicanas.
“Un 40 por ciento de los niños que se presentarán, no se han subido a un escenario nunca. Nosotros queremos que ellos den el 100 por ciento y ofrezcan una función como los mejores bailarines; así se los metemos en la cabeza para que ellos mismos se lo crean”, dice Jimenez.