Isabel Vargas Lizano, Chavela Vargas, se convirtió en la intérprete más entrañable de las canciones de José Alfredo Jiménez y también de la música folclórica mexicana, aunque es costarricense de origen. Ahora, en la grabación de Cupaima, su más reciente material discográfico, auspiciado por la Universidad de Guadalajara, se permitió hacer un sueño realidad: grabar sus temas clásicos con arreglos e instrumentos autóctonos. Para ello, se hizo acompañar por uno de los músicos que más saben en ese terreno: Jorge Reyes.
En la imaginación de la cantante se posaron varias ideas y sonidos: cómo sonaría “Un mundo raro”, “Macorina” o “La llorona” a ritmo de flautas, caparazones de tortuga u ocarinas, cómo debía interpretarlas. El resultado es Cupaima, disco del que saldrán muchos de los temas que den forma al repertorio que presentará en el Teatro Diana.
Chavela Vargas (San Joaquín de Flores, Costa Rica. 1919) se ganó un lugar en la cúspide de los artistas en Hispanoamérica. Con medio siglo de trayectoria ha destacado tanto por sus actuaciones dentro y fuera de los escenarios, así como por su intrincada personalidad. “La Vargas” ha sido invitada recurrente en las bandas sonoras de diferentes películas de Pedro Almodóvar, así como fuente de inspiración de del pintor mexicano Diego Rivera o el cantautor andaluz Joaquín Sabina. Es una de las leyendas vivientes de la música vernácula mexicana, pero sobre todo de aquella que tiene que ver con el dolor, el despecho, la decepción, todas ellas ahogadas en una cantina, al calor de varias copas de tequila.
La cantante ha tenido una estrecha relación con Jalisco, la tierra del agave. La UdeG acogió el proyecto de grabación de Cupaima, por lo que la intérprete estuvo varias ocasiones en la ciudad para dar vida a la producción.
Para ello contó con la participación de algunos de sus músicos de cabecera: Ernesto Cano; Miguel Peña; Juan Carlos Allende; Jorge Romero y Alberto Escareño; varios de ellos son algunos de los ejecutantes que le acompañarán durante este recital en el Diana.
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Cupaima, Chavela Vargas fue más a la raíz de la música mexicana. Desde el comienzo de su trayectoria siempre estuvo ligada al mariachi o a las composiciones de los grandes autores populares del México de mediados del siglo pasado. En esta ocasión hizo un recorrido sonoro más lejano, hacia la cultura prehispánica, de donde recupero
Cupaima, que significa algo así como el cabello del elote o la esencia misma de la mujer, a la que “La Vargas” ha dedicado tantas botellas de tequila, tantos desvelos, tantas canciones.