Por segunda ocasión en sus 33 años de historia, el Ballet Folclórico Infantil de la Universidad de Guadalajara pisará el escenario del Teatro Diana. Una vez más está dispuesto a hacer sonar el entarimado de este recinto con fuertes zapateos, a ritmo de temas con música de tambora o mariachi, en un viaje sonoro que va de norte a sur en la geografía mexicana para dar a conocer diversas pinceladas de su folclor.
Los pequeños integrantes de esta agrupación dancística tienen preparadas algunas sorpresas, sobre todo para los amantes de los bailes típicos de diferentes regiones de la República Mexicana, coreografías que incluso, ni siquiera los bailarines del grupo principal de adultos han montado, como el caso de los de la Huasteca Veracruzana, unas de las primicias en este par de funciones.
La historia de este grupo de baile que en términos futbolísticos, viene a ser las fuerzas básicas del ballet principal, comenzó en 1973. Su labor se había limitado a ser una repetidora de las coreografías de los mayores, no había otra opción porque era lo que se enseñaba y lo que los maestros, regularmente danzarines de los grupos principales, podían mostrar con mayor sapiencia. Sin embargo, el trabajo con los niños comenzó a tener algunas otras necesidades: mayor atención, más trabajo con cada uno de los alumnos y el desarrollo de diferentes coreografías y vestidos para ofrecer espectáculos más completos.
Hoy en día, si se trata de buscar una nueva danza o la confección de vestimentas típicas de la región que se va a representar, hay un equipo encargado de realizar una investigación, así como de procurar adquirir nuevos trajes realizados por artesanos de las zonas o, en su defecto, realizar en esta ciudad los modelos que ya se conocen a la perfección, como los de Veracruz o Nayarit.
Por eso, en la nueva presentación de los chicos en el Teatro Diana, se podrán apreciar bailes como el de la “La iguana” o “El butaquito”, inéditos en las representaciones de cualquier grupo del Ballet Folclórico de la Universidad de Guadalajara. Se mantiene el apartado para los sonidos tradicionales de Jalisco, aunque cada vez se busca dar más variedad a los programas. Para preparar esta nueva aparición se trabajó durante dos semestres. Desde principios de 2005 (luego de la primera representación en el Teatro Diana) se comenzaron los ensayos de las nuevas regiones, básicamente con el mismo equipo de instructores e infantes.
De cualquier modo el grupo se renueva constantemente, sobre todo, en las filas de los principiantes, quienes están distribuidos en tres diferentes grados para recibir su primera formación como bailarines de danzas folclóricas mexicanas.
En cada una de las actuaciones de este grupo infantil hay hasta 20 bailarines en escena, a veces 18, otras tantas 16. Sin embargo, para montar el espectáculo se requiere de la presencia de la totalidad de integrantes del ballet, que asciende a 160 niños, pues en los diferentes números los bailarines se alternan durante la presentación.
La más reciente actuación pública del Ballet Folclórico Infantil de la Universidad de Guadalajara se llevó a cabo en el Foro Mar Azul, en el marco de Papirolas 2006, en Calle 2. Allí todavía presentó su anterior programa. Lo nuevo está por venir. El grupo de chicos se ha mantenido activo con los ensayos en la Casa de la Danza, además de presentaciones privadas, en escuelas o en la más reciente edición de las Fiestas de Octubre.