El músico Salif Keita es un hombre que no persigue costumbres ni rangos, por sus venas corre sangre Mandingo, una casta noble de Malí, pero en su piel se distingue el color de la luna, muy diferente al común de los seres de bronce que habitan el continente africano.
En su semblante tranquilo se esconde un interior de fuego, donde la música no ha hecho más que avivar su intensidad. Luchador incansable de sus ideales, tuvo que sobreponerse al rechazo de su familia al decidir ser músico, algo mal visto dentro de la casta noble a la que pertenecía de cuna.
Ahora, Keita ("la voz dorada del África" como también se lo conoce) es reconocido en todo el mundo tanto como uno de los impulsores del afropop como por la calidad de su voz, sus presentaciones en vivo y por haber sido el primer líder de grupo africano en ser nominado a un premio Grammy (Amen. 1991)
Con una historia musical de más de 35 años, parece lejana la década de los sesenta donde integró primero la Rail Band en donde las canciones tradicionales de su pueblo integraban gran parte de su repertorio, en ella se alimentó su deseo de conocer nuevos horizontes y estilos musicales.
En 1972 decidió integrarse a las filas de la banda Ambassadeurs du Motel, liderada por el guitarrista Kanté Manfila, quien con el paso de los años se ha convertido en su más fiel compañero de vivencias musicales. Ambassadeurs le permitió experimentar con diferentes géneros, entre ellos se podía encontrar la música cubana, el pop inglés y francés, el soul estadunidense y el tango argentino.
En 1979 con la colaboración de Manfile grabó su disco Mandjou, un éxito mandingo de la era moderna. En 1987 sacaron a la luz Soro un álbum orientado a los ritmos afropop; cuatro años después editó Amen con las colaboraciones de Joe Zawinul, Wayne Shorter y el guitarrista México-estadounidense Carlos Santana, lo que significó para Keita una poderosa retroalimentación. En 2002 publicaron Moffou (nominado al Grammy en 2003), con la colaboración del productor Jean Lamoot. En esta placa los sonidos tradicionales y modernos se entremezclan, lo que significó un nuevo aire para la música mandingo y sus instrumentos, entre ellos el calabash.
Con la colaboración nuevamente de Lamoot y músicos talentosos como el percusionista Mino Cinélu, el guitarrista Jean Louis Solans, nuevamente Kanté Manfila, el guitarrista Djelly Moussa Kouyaté, el cantante Harouna Samaké y el guitarrista de la legendaria banda Ambassadeurs, Ousmane Kouyaté, Salif Feita grabó su más reciente producción discográfica M’Bemba, disco que fue cocinado en Malí.
Los sonidos del simbi, una flauta tocada por cazadores en Moriba refleja el regresó de Keita a sus raíces. La palabra M’Bemba para Keita refleja la figura de “un viejo”, un espíritu que representa el rechazo y la represión a la que fue sometido por la sociedad Mandinga por ser diferente ante sus ojos. Algo que caracteriza a este último trabajo, es la participación de las hermanas de Salif , Salimata y Diarra Keita en las vocales.
A través de los ritmos cubanos, del funk, soul, rock y de sus sentimientos encontrados por los ritmos mandingos, Keita por fin ha encontrado lo que los años suelen dar: experiencia, renovados bríos y la capacidad de perdonar los hechos dolorosos del pasado. Todo esto y más se ve reflejado en M’Bemba, donde con dulzura, dolor, rabia, deseo y baile nos adentra en el lenguaje místico de su música. |