La época del más famoso poeta español, Miguel de Cervantes Saavedra, marcó el apogeo cultural y político de España; es la época de Felipe II de Habsburgo, monarca severo y austero, la época en que España respondió a las controversias religiosas de su tiempo con la Inquisición. Durante este período se escribió la famosa literatura mística española de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz. Así mismo fueron los años en que España alcanzó su mayor expansión territorial y en los que se vio inundada por las riquezas inconmensurables provenientes de las colonias situadas al otro lado del mar. El mejor reflejo de la España oficial de Cervantes fue la construcción del Escorial, palacio monasterio ala vez, fundado y habitado por Felipe II.
Pero esta imagen ruda de España sería incompleta si nos olvidáramos de la otra España, la alegre y popular, con sus usos y costumbres, con sus danzas y sus cantos.
Para la música española de los siglos XVI y XVII, Miguel de Cervantes es una fuente inagotable de referencias sobre el gusto y la vida musical del pueblo español. No solamente en el Quijote sino en la mayoría de sus obras la música constituye un elemento esencial (El celoso extremeño, La gitanilla, La ilustre fregona), otras veces es el elemento suplementario o para intensificar la acción (El Quijote, El rufián viudo, Persiles y Sigismunda), o como elemento independiente para enlazar las diferentes escenas (sobre todo en las comedias e intermedios).
Para Cervantes la música es ante todo un elemento ennoblecedor. Muchos de los personajes en sus obras son músicos o se relacionan de alguna manera con este arte.
Dentro de la gran diversidad de estilos de Cervantes también es posible resaltar la musicalidad de su vocabulario, particularmente en los aspectos más importantes. Así por ejemplo, Don Quijote nombra a su caballo Rocinante “en su opinión, majestuoso y melodioso nombre”, y a su dama la llama Dulcinea del Toboso “nombre, a su parecer, músico y peregrino”.
En todas sus obras Cervantes nos da pruebas de sus profundos conocimientos musicales, de su poderosa intuición musical y sobre todo de la fascinación que ejerce sobre él la voz humana. Ejemplo de esto es el personaje que creó hacia el final de su vida, la cantante Feliciana de la Voz, llamada así por tener “la mejor voz del mundo”.
Así mismo son numerosas las descripciones que hace de los instrumentos musicales de su tiempo y sus combinaciones: rabel, vihuela, guitarra, laúd, clavecín, órgano, flautas, pífano, dulzaina, churumbela, gaita zamorana, trompeta bastarda, tamboriles, pandero, castañuelas, atabales, cencerros, etc.
Las obras musicales citadas por Cervantes representan una información de gran importancia para conocer el gusto musical de su tiempo.
Ofreciendo un panorama general de la fascinante diversidad de la música profana de la época de Cervantes, y utilizando algunos de los instrumentos mencionados por el autor, Ars Antiqua ha integrado este programa con piezas de gran importancia que revelan un enorme tesoro musical encerrado en las fantasías literarias de Don Miguel de Cervantes: villancicos, romances y danzas populares de su tiempo, seleccionadas no solo en función a la calidad y el significado histórico de las mismas sino también por su enorme poder evocativo para situar tanto a intérpretes como a oyentes en plena época cervantina.
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