“Es la primera exposición que defino como serena, después de una carrera vertiginosa de no parar. Es como un descanso en el camino”, comenta el pintor Carlos Larracilla (1976) después de beber su café matutino. Antes de Sueño apócrifo, que se inaugurará el próximo viernes 15 de abril, “no hubo tiempo de disfrutar nada, de contemplar por mí mismo”; por ello, sentenció que esta es una exposición que apreciará con atención.
Por la cantidad de obra (entre 20 y 25 cuadros de óleo sobre tela y mixtas sobre papel) y el intervalo de producción (entre 1999, año en el que se dio a conocer públicamente, y 2005), la muestra puede considerarse una retrospectiva del creador reconocido dentro del Premio de Pintura José Atanasio Monroy.
Cerca de la mitad de los cuadros que estarán en el Centro Cultural Casa Vallarta han sido expuestos en otras partes del país, pero no en Guadalajara. Otros tantos nunca han podido ser vistos por el público, ya que han pasado del taller del pintor directamente al coleccionista, y, de la última etapa de su producción, se incluyen seis obras.
“Es una pequeña retrospectiva con algunos toques de cada época. En 1999 fue muy de Alicia en el País de las Maravillas y había ciertos colores que han ido cambiando”, explica Larracilla, y destaca:“Se va a presentar lo que poca gente conoce, la obra más clara de mi trabajo, con más luz. Siempre se me ha conocido por pinturas muy oscuras, y ahora este periodo de 2004-2005 es muy luminoso, relativamente. Este es un periodo de transición hacia otros, siempre estoy cambiando, estudiando”.
El cambio experimentado en la última producción del pintor lo atribuye al hecho de que ahora ve el mundo más luminoso, se siente tranquilo y disfruta con más intensidad las cosas.
Platica que la evolución de su vida se refleja en sus cuadros, y ahora la vive con más alegría y menos dramatismo. En otras épocas “el mundo era caótico, oscuro, tormentoso, y ahora es más espiritual, entiendo un poquito más del universo”, comenta.
A pesar de esta nueva ruta que sigue Larracilla, en su pintura siguen habiendo algunos elementos comunes, aunque bajo una perspectiva positiva.
“Sigue existiendo el reino animal junto con la mujer. Existen los animales y las mutaciones pero de una manera más sencilla, ya no hay saturación de personajes en estos mundos oscuros. Los cuadros son más sencillos, fluyen”, declara.
Estos son los elementos de un cuento que ni siquiera tiene historia definida, pero que Larracilla busca darle un giro. Son símbolos y arquetipos universales que buscan reconocimiento en cada espectador.
La metodología para trabajar también es otra, más libre y supone menos requerimientos, sólo tiene que venir el deseo del color y el lienzo.
En esta época de transición, el trabajo y proyectos no disminuyen. Tras su primer viaje a Nueva York el año pasado, el pintor regresará en este 2005 con el objetivo de hacer contactos para exponer. Por lo pronto ya tiene una invitación para el próximo junio, cuando mostrará su obra en la Galerie Jadite. Tienen una invitación para viajar a Argentina y prepara sus maletas para visitar Europa.
Además, Larracilla está a punto de abrir su página de Internet (www.larracilla.com), donde mostrará no sólo obras terminadas, sino bocetos y obras inacabadas, que muestren el proceso de creación.
Así es que el panorama no sólo se amplía en el ámbito artístico, sino también en el de la difusión de su trabajo.
En este sentido, Sueño apócrifo es una oportunidad para apreciar el hilo conductor del simbolismo, fantasía y abstracción de Larracilla, quien confiesa: “Mi pintura es una mezcla de lo que sueño, de lo que vivo y de lo que he leído, no autorizado por mí”, porque, como aclara el autor, no pasa por la razón.
Larracilla es esencialmente autodidacta. Realizó estudios en la Escuela de Artes de la Universidad de Guadalajara y en algunos talleres, cursos y diplomados, como grabado, restauración e historia del arte occidental, entre otros.
Ha sido premiado con tres menciones honoríficas en Arte Joven Estatal (Secretaría de Cultura de Jalisco), el primer lugar en el Premio de Pintura José Atanasio Monroy (Universidad de Guadalajara), y primer lugar en el Premio Nacional de Pintura Janssen, en la ciudad de México. |